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Aquellos hermosos bandidos

El escritor belga Georges Eekhoud siempre se sintió atraído por los pequeños delincuentes, los presos, los jóvenes marineros, los soldados de leva o los rudos campesinos emigrados y perdidos en la gran ciudad. Su atracción por esos chicos del arroyo le llevó a escribir muchos relatos de marcado tono homoerótico, en los que su audacia fue incrementándose con el paso del tiempo hasta llagar a publicar historias en las que el amor entre hombres ocupa la centralidad de la trama. No le resultaría gratis, pues la publicación de su novela más audaz, Escal-Vigor, lo llevaría ante los tribunales acusado de indecencia pública.

Nº de páginas: 220

Editorial: Amistades particulares

18,00 

1 disponibles

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Descripción

Descripción

En este volumen seleccionamos nueve de sus relatos más audaces, escritos a finales del siglo XIX, dando muestras de una valentía que hoy somos incapaces de valorar en su justa medida. Un bello soldado expulsado del ejército por actos deshonestos; una pareja de jóvenes ladrones que vive su amor sin ocultarlo, refugiándose en el submundo de la delincuencia conscientes de que la sociedad biempensante nunca aceptará ese amor; dos muchachos, casi opuestos, que en el internado descubrirán lo que en realidad encubre el acoso del más fuerte hacia el más débil; un adolescente desarrapado que se enamora de quien jamás habría imaginado, en las antípodas sociales; un pequeño ratero, aprendiz de criminal, que descubre el amor heterodoxo y la ideología social al mismo tiempo… Cuarteles, internados, cárceles, salones de baile populares, arrabales, dormitorios comunes, un bote sobre las aguas de un ancho río conducido por dos jóvenes remeros “guapos como grumetes”… todos los escenarios, todos los ambientes, todos los personajes resultaron útiles a este autor, al que alguien ha llamado el Pasolini de Flandes, para intentar demostrar que el amor entre personas del mismo sexo era legítimo, que la sociedad que prohibía este tipo de amor, era también la que sojuzgaba a los más pobres, en una época en la que tales sentimientos merecían el rechazo general y su defensa no resultaba inocua.

Autoría

Georges Eekhoud